▶Habría entablado acuerdos políticos de largo plazo con Raúl Ojeda, actual gerente de Responsabilidad Social de Pemex
#Villahermosa, #Tabasco || En los últimos días han comenzado a circular señalamientos dentro del propio ecosistema político de Morena en Tabasco que, de confirmarse, revelarían una red de acuerdos anticipados, conflictos de interés y tensiones internas con potencial impacto rumbo a los próximos procesos electorales.
De acuerdo con versiones que se comentan en círculos políticos y empresariales del estado, el dirigente estatal de Morena, Jesús Selván, habría entablado acuerdos políticos de largo plazo con Raúl Ojeda, actual gerente de Responsabilidad Social de Pemex, y con Ricardo Fitz, integrante de su equipo en dicha área.
El planteamiento que se menciona en estos señalamientos apunta a una ruta de proyección política hacia 2030, en la que Ricardo Fitz buscaría una diputación local y Raúl Ojeda una candidatura al Senado, contando con respaldo político, estructura territorial y operación interna desde la dirigencia estatal de #Morena.
▶CONTRATOS EN PEMEX
Lo que vuelve delicado este escenario no es únicamente la especulación electoral anticipada, sino la presunta contraprestación que se señala: que empresas vinculadas al dirigente partidista serían beneficiadas mediante contratos asociados al Programa de Apoyo a Comunidades y Medio Ambiente (PACMA) de #Pemex, mecanismo mediante el cual empresas contratistas deben ejecutar obras sociales como parte de sus compromisos.
De confirmarse, este tipo de arreglo configuraría un posible conflicto de interés, al entrelazar funciones partidistas, posiciones dentro de una empresa productiva del Estado y beneficios económicos privados, una práctica que Morena ha dicho combatir desde su origen.
La dirigencia como factor de fractura interna
Más allá de los señalamientos sobre acuerdos políticos y posibles beneficios cruzados, el punto de mayor gravedad es el impacto que estas maniobras tendrían en la cohesión interna del movimiento en Tabasco.
Diversas voces dentro de Morena advierten que Jesús Selván, lejos de fungir como un factor de unidad, habría convertido la dirigencia estatal en una plataforma para operar acuerdos personales, incluso con actores identificados históricamente como adversarios del actual gobierno estatal.
Este hecho es particularmente delicado porque implica una ruptura directa con la confianza política del gobernador Javier May, al establecer entendimientos y proyecciones con grupos que han mantenido una relación de confrontación con su proyecto. En términos políticos, no se trata de una diferencia menor, sino de una señal de deslealtad interna que erosiona la gobernabilidad y debilita la conducción del movimiento en el estado.
Desde distintos espacios se señala que la dirigencia estatal no ha logrado articular consensos, sino que, por el contrario, ha profundizado la división, privilegiando intereses personales y alianzas selectivas por encima de la disciplina, la institucionalidad y el respaldo al gobierno emanado del propio partido.
El problema no es únicamente ético o político, sino estratégico: cuando una dirigencia partidista se coloca en una lógica de facción, utilizando su posición para allanar caminos futuros y negociar cuotas de poder, el resultado es un Morena fragmentado, con mensajes contradictorios y con una base cada vez más desconcertada.
En ese escenario, la pregunta de fondo no es solo si existen acuerdos o beneficios indebidos, sino si la dirigencia estatal está actuando en congruencia con el proyecto que dice representar, o si se ha convertido en un actor que opera para sí mismo, incluso a costa de confrontar al propio gobierno del movimiento.
▶Información tomada del portal @Infiernoverde https://www.facebook.com/share/p/1AnZu43uze/