- Ulises “N”, lugarteniente del hoy prófugo Hernán Bermúdez Requena, sigue soltando la sopa
- No son nombres sueltos: forman parte del engranaje político que acompañó a Adán Augusto en sus tiempos de gobernador, y luego en su fallida cruzada presidencial
🔴Armagedón
“¿Ay de los que planean la iniquidad, los que traman el mal en sus camas! Al clarear la mañana lo ejecutan, porque está en el poder de sus manos”
Miqueas 2:1
Por Alfredo A. Calderón Cámara// #Tabasco || El Senado convertido en coliseo: deprimente espectáculo. El Senado quiso aparecer como templo de la democracia, pero se mostró como un vulgar circo decadente. No hubo delitos, hubo teatro. No hubo justicia, hubo espectáculo. La toga se convirtió en disfraz y el fuero en máscara. La república se ríe, amarga y cansada, de sus gladiadores de curul. Arañazos y cachetadas, el nivel de debate convertido en lo cotidiano
El último espectáculo en la Comisión Permanente no fue un debate parlamentario, fue un circo romano con toga y curul. El pueblo, a través de las cámaras, vio en decenas de videos de celulares -casi en tiempo real- cómo sus representantes dejaron de blandir argumentos para empuñar los puños y la saliva. Y ahora, entre denuncias, lesionados y oficios judiciales, la clase política pretende vendernos la idea de que aquello fue un crimen
Falso. Fue una farsa más en el teatro de la república, una cortina de humo parlamentaria pactada por Adán Augusto y su carnal Alito Moreno para devolver el favor de las defensas públicas de “Changoleón” a favor de Adán ante los señalamientos de la Barredora y así desviar la atención, rescatando de la hoguera pública a Gerardo Fernández Noroña que ya no soportaba la “pamba con pica hielo” por su casa de 12 millones de pesos ubicada en pueblo mágico de Tepoztlán, Morelos
La inocultable realidad ubica que no hay delito en la arena. Manotazos y groserías solamente. Lo ocurrido en la Comisión Permanente no configura un ilícito penal. Es un pleito entre legisladores, un duelo de egos y resentimientos. La Constitución previó que los enconos políticos se resolvieran en el terreno institucional, no en los tribunales penales. El Senado no es un ministerio público, es un foro de tribunos donde se vale discutir, gritar y hasta empujarse
Todos protegidos por el blindaje del fuero. Un principio de orden indica que los legisladores cargan con un escudo constitucional: el fuero. Mientras éste no sea retirado, ningún altercado menor puede traducirse en órdenes de aprehensión o imputaciones. Pretender lo contrario es jugar con la ignorancia jurídica del pueblo, que ya bastante cansado está de ver cómo sus representantes se convierten en gladiadores de saliva
La máxima es inapelable y dicta: “no hay zalamero que salga bien”. El ridículo intruso doliente. El trabajador lame píe de Fernández Noroña que ahora alega lesiones sólo exhibe la falta de respeto al protocolo: ni siquiera debió estar en la zona reservada a senadores”. Su sola presencia rompió formalidades internas. Y si además exagera o simula daños como quiere exhibir, se acerca peligrosamente a la frontera del delito de falsedad
En la natural lógica perversa de la política, el “herido” que sólo sirvió para mal interpretar tan ridículo papel que de “golpe y porrazo” lo convirtió en actor de reparto en un drama que nadie pidió. A ello, agregue el disparate jurídico de una petición tan fuera de lugar como la “eclaración de procedencia”. Promover desafuero por un altercado menor es un sinsentido. No hay tipicidad, no hay proporcionalidad, no hay sustento
Es querer prender hogueras inquisitoriales con papeles mojados. Una sobreactuación para quienes confunden justicia con espectáculo. Ubiquemos: juez y parte como trampa del poder. El presidente de la Mesa Directiva pretendiendo ser denunciante y árbitro al mismo tiempo. Esa doble función es abuso: no se puede encabezar la acusación penal y al mismo tiempo vestir el traje de la imparcialidad institucional. Es como si Nerón denunciara el incendio de Roma mientras tocaba la lira
El Senado no debe ser un tribunal de venganza. El recinto legislativo es un órgano del Estado, no un campo de ajustes personales. Convertirlo en un juzgado de desagravio políticos degrada su naturaleza y exhibe a los senadores como lo que parecen: actores de una tragicomedia que se transmitió en vivo: pedestre violencia en horario estelar
La violencia desde el punto de vista que se quiera ver o defender, siempre es condenable; claro está, salvo cuando se da en el Senado. Entonces, el pueblo la aplaude como función doble: el reality show de la política mexicana. Puños, gritos y acusaciones, todo incluido en el boleto del contribuyente. Todos los políticos exhibieron que no pueden negar la cruz de sus parroquias: ser senadores pandilleros de quinta vecindad
SÉPTIMO SELLO
En el tablero oscuro de la política tabasqueña, las piezas se mueven con un hedor que ya no se puede ocultar bajo alfombras de impunidad. La Fiscalía General de la República ha abierto la compuerta del Aqueronte: cuatro ex alcaldes de Tabasco aparecen ligados al crimen organizado, y el hilo conductor lleva de nuevo al círculo del senador Adán Augusto López Hernández
La presidenta Claudia Sheinbaum, es obvio que quiera defender la posición, con la serenidad de quien quiere cerrar filas, asegura que no hay investigación contra el ex secretario de Gobernación; sin embargo, los expedientes de la FGR y las filtraciones ministeriales dicen lo contrario. A los señalamientos del Mayo Zambada, inteligentemente pide pruebas. Imagine Usted a la Fiscal General Pam Bondi exhibiendo un video de Ovidio Guzmán ¡Sólo imagine!
SÉPTIMA TROMPETA
Retomando el tema, los nombres malditos: Sheila Álvarez (Nacajuca), Alma Rosa Espadas (Teapa), Abraham Cano (Cunduacán) y Jorge Suárez Moreno (Tenosique). Todos ellos, según Ulises “N”, lugarteniente del hoy prófugo Hernán Bermúdez Requena, habrían colaborado con La Barredora. No son nombres sueltos: forman parte del engranaje político que acompañó a Adán Augusto en sus tiempos de gobernador, y luego en su fallida cruzada presidencial
El círculo se estrecha cuando aparece Hiram Llergo, esposo de Alma Espadas y hermano de Mario Llergo, operador electoral de López Hernández. Hiram no solo está preso por delincuencia organizada: se le señala como jefe de plaza de La Barredora en Teapa. Así, el mapa criminal se sobrepone al mapa político, y las líneas se cruzan con precisión quirúrgica
SÉPTIMA COPA
Las consecuencias jurídicas -como en los tiempos del Covid-19: no están lejos y se acercan. Tabasco, tierra de inundaciones y traiciones, presencia hoy un nuevo diluvio: el de las revelaciones judiciales. El senador López puede aferrarse al discurso de la ignorancia, pero la historia lo coloca como el Moisés inverso: en lugar de liberar a su pueblo de la esclavitud, lo encadenó a las redes de La Barredora
La estatua de barro y hierro que erigió su grupo político cruje con cada cateo, con cada cuenta congelada, con cada ex alcalde mencionado en las carpetas. Y cuando la piedra del juicio caiga sobre ellos, no habrá discurso ni fuero que la sostenga. El Edén está manchado. Y el senador Adán Augusto carga, aunque lo niegue, con la sombra amenazante de su propio comandante